De fin de semana en Mexiquillo

En algún lugar de la Sierra Madre Oriental, sobre la carretera Durango-Mazatlán se encuentra Mexiquillo, un destino turístico de alta montaña tanto para aventureros como para sedentarios.

Cascadas, túneles, recorridos en moto, razers, caballos y cabañas, son solo algunas de las actividades que oferta este escenario boscoso de ensueño a 3000 metros de altura.

Mi experiencia en Mexiquillo fue familiar. Primos, tíos y abuelos de fin de semana con la intención de conocer las maravillas duranguenses.

Para poder dar con el lugar, uno tiene que estar muy pendiente de los señalamientos en la carretera ya que no son tan evidentes. Hay que dar vuelta a la derecha en una bifurcación en el kilómetro 147.

Después de varios minutos de subida y tras pasar algunas curvas, se llega a un pintoresco pueblo llamado La Ciudad, donde, en algún punto de la calle principal, hay que dar vuelta en donde se anuncia “MEXIQUILLO” con unas flechas. A 900 metros se encuentra el desarrollo.

Al llegar te encuentras con una recepción repleta de vehículos motorizados con sus respectivos guías, disponibles para rentar.

La cabaña que nos tocó era una de dos cuartos, con cocineta, sala, chimenea y un baño. Todo es muy rústico y bonito.

Por haber llegado más tarde de lo estipulado, esa tarde no pudimos hacer nada más que admirar el atardecer desde la cabaña y cenar carne asada.

Al despertar al día siguiente y después de desayunar en la cabaña acompañados de un café de olla (que venden en el restaurante de en frente) fuimos a rentar una cuatrimoto y un razer para toda la familia.

Yo me fui en el razer con los chiquillos para ir, según yo, más cómoda y poder tomar fotos. Cuál sería mi sorpresa al darme cuenta de que en realidad ir cuidando niños de no caer al precipicio por los bruscos movimientos del vehículo y que no se golpearan sus caritas con las ramas de los árboles, al mismo tiempo que tomar fotos en movimiento con mi cámara, iba a ser más complicado de lo que pensaba.

Pero el destino tenía otros planes y justo cuando llegamos al increíble mirador, el razer donde íbamos dejó de funcionar.

Lo cual en realidad fue muy bueno porque nos dejó más tiempo para admirar mejor el paisaje, sacar más y mejores fotos y de disfrutar del aire limpio en lo que llegaban los hombrecitos del tour con otras dos cuatrimotos.

El recorrido te lleva por lugares increíbles como veredas en el bosque donde admiras la vegetación y la fauna, estanques, cascadas y túneles.

Mi parte favorita del recorrido fue el mirador y, por supuesto, la cascada principal que mide 20 metros de altura.

Otro elemento interesante en el recorrido fueron las extrañas formaciones rocosas que se encuentran por la cascada.

He de confesar que yo no soy amante de las motos en general, así que estaba muy renuente a manejar la cuatrimoto, pero al final, después de mucha presión social, manejé durante una parte del regreso a la recepción.

Sentir el aire fresco y disfrutar del paisaje mientras manejas, da una sensación de euforia inexplicable y gracias a esa experiencia, mi perspectiva sobre las cuatrimotos cambió para bien.

Todos la pasamos muy bien y estuvimos de acuerdo que el recorrido fue una excelente idea.

En Mexiquillo también es posible hacer rappel, ciclismo de montaña, aventarse de la tirolesa e incluso practicar con gotchas.

Todas las fotos de esta publicación son de mi autoría.

Recuerden que estoy a sus órdenes en cualquier necesidad fotográfica y de video y pueden ponerse en contacto conmigo por medio de mis redes sociales y al correo electrónico vivicamacho.photo@gmail.com

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